10 cosas que no sabías sobre África subsahariana

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Además de las iniciativas que apoyamos en varios países de la región, te traemos 10 cosas que no sabías sobre África subsahariana y que te ayudarán a contextualizar el trabajo que realizamos por el Derecho a la Salud.

Siempre que alguien pregunta sobre África, a menudo respondemos con la frase contundente “África no es un país”. Nuestra mentalidad colonial y el imaginario que compartimos desde muchos lugares de Europa nos hace homogeneizar la enorme diversidad que existe en el continente en cuanto a etnias y culturas, situación geopolítica y económica, clima, etc. Es difícil desgranar toda esta diversidad en un breve artículo.

Por ello, y como trabajamos en varios países de África subsahariana, específicamente en el Golfo de Guinea, queremos daros un poco de contexto sobre las realidades existentes en la región. En esta simplificación de la realidad, África como continente y África subsahariana como región tienden a fusionarse. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de África subsahariana?

¿Qué es África subsahariana?

África Subsahariana se refiere a la situación geográfica de los países africanos situados al sur del desierto del Sahara. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de los 54 países que componen el continente africano, 46 se denominan subsaharianos. Los países que excluye la ONU son aquellos al norte del Sahara: Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Egipto, Yibuti, Sudán y Somalia. Sin embargo, la Unión Africana excluye a Mauritania y reconoce a Sudán como país subsahariano. A continuación, te damos 10 datos que seguramente no conozcas sobre África subsahariana.

10 cosas que no sabías sobre África subsahariana

  1. El mayor crecimiento de población del mundo:

    África subsahariana tiene el crecimiento más rápido del mundo, con una población de más de mil millones de personas en la actualidad. La población de la región pasó de 186 millones en 1950 a 1.138 millones en 2021. En 2060, la población de África subsahariana podría alcanzar los 2.700 millones de personas. Si comparamos este cambio demográfico con la previsión europea de descenso de la población las cifras son muy dispares: de 738 millones de personas en 2010 a 702 millones en 2060. Además, es la región del mundo con más gente joven.
  2. La región más rural del planeta:

    Según Euro Monitor, África subsahariana es la región menos urbanizada del mundo, con cerca del 61,8% de su población viviendo en zonas rurales. En muchos países la agricultura de subsistencia sigue siendo una actividad esencial para sostener a las familias.
  3. Más de 2.000 idiomas para comunicarse:

    En la región se hablan más de 2.000 lenguas. El inglés, el francés o el portugués siguen siendo las lenguas oficiales de la mayor parte de los países de África subsahariana debido a la colonización. Aun así, muchas lenguas vernáculas son oficiales y cada vez se utilizan más. Encontramos ejemplos como el wolof en Senegal y Gambia; las lenguas akán en Ghana; el bemba en Zambia; el shona en Zimbabue; el setsuana en Bostsuana; el tigriña en Eritrea; o el suajili, la lengua autóctona más hablada de la región, oficial en Tanzania, Kenia y Uganda.
  4. Se cultivan infinidad de alimentos que consumimos en todo el mundo:

    Los principales cultivos alimentarios son la mandioca, el ñame, el maíz, el sorgo, las judías, el arroz, las batatas, las guayabas, los plátanos y los cocos. Además de estos cultivos, esenciales para la alimentación de cientos de millones de personas, África subsahariana exporta la mayoría del cacao y el café que consumimos, así como algodón y té. Si cogéis una tableta de chocolate donde se especifique su origen, probablemente éste provenga de Ghana o Costa de Marfil.
  5. La riqueza del petróleo y los minerales:

    África subsahariana es muy rica en recursos naturales. La explotación de la tierra para la agricultura y las materias primas como el algodón o la madera representan un 35% de la riqueza de la región. El 43,5% de la riqueza la general el petróleo. Y los metales y minerales representan el 27% de la riqueza de Zambia, el 26% en Sudáfrica y el 14% en Botsuana.
  6. Las mujeres africanas, motor de la economía:

    Las mujeres de África contribuyen en gran medida a la economía del continente. Son más activas económicamente como agricultoras y empresarias que las mujeres de cualquier otra región del mundo. No en vano, soportan el 90% de la economía informal y el 70% de la mano agrícola. Son las mujeres las que cultivan la mayor parte de los alimentos de África y las que poseen un tercio de todas las empresas. Aun así, todavía quedan grandes retos para conseguir una igualdad efectiva en la región.
  7. Artivismo: arte y activismo:

    Muchos países de África subsahariana están experimentando un auge de artistas multidisciplinares que utilizan la fotografía, la música, la danza performance y los murales callejeros para denunciar problemáticas sociales y políticos. Os recomendamos la sección de Artivismo de Wiriko (y su portal en general para empaparse de cultura) donde podéis bucear en diferentes noticias al respecto.
  8. Patrimonio cultural y natural:

    África cuenta actualmente con 98 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, de los cuales 54 son bienes culturales, 39 bienes naturales y 5 bienes mixtos. Aunque casi la mitad de ellos se encuentran en el Norte de África, la región subsahariana cuenta con sitios de incalculable valor arqueológico, histórico, cultural y natural. Ejemplo de ello son las iglesias excavadas en la roca de Lalibela en Etiopía; la ciudad de Tombuctú en Malí; los Palacios reales de Abomey en Benín; los Parques Nacionales de Kahuzi-Biega y Virunga en la República Democrática del Congo; o el Delta del Okavango en Botsuana.
  9. Las últimas dos monarquías de África subsahariana:

    Además de Marruecos, existen dos países subsaharianos que siguen manteniendo la monarquía como forma de gobierno. Ambos están en África del Sur, y comparten fronteras con Sudáfrica: Lesoto y Esuatini. Lesoto es una monarquía parlamentaria donde el rey Letsie III posee funciones meramente ceremoniales. Esuatini, en cambio, es una monarquía absoluta, la última del continente, donde el rey Mswati III ejerce el poder ejecutivo y legislativo. Este rey es además conocido por ejercer la poligamia y actualmente está casado con 11 mujeres.   
  10. La poligamia, una práctica todavía viva

    Hablando de poligamia, este interesante gráfico de África Mundi nos ofrece una radiografía de la poligamia en África. A nivel internacional, África subsahariana es la región con más familias polígamas. Allí, el 11% de la población vive en hogares que incluyen más de un cónyuge. La práctica está muy extendida en África Occidental, entre otros en países donde trabajamos desde Fundación Anesvad: Costa de Marfil y Togo. Burkina Faso es el país con la tasa más alta de familias polígamas con un 36%.

Desarrollo económico frente a la pobreza en África subsahariana

El continente se debate entre una nueva pujanza económica y la realidad de miles de personas que aún son víctimas de la pobreza y Enfermedades Ttropicales Desatendidas en África.

De hecho, en términos económicos continentales —por supuesto en término medio, sin olvidar que una veintena de países africanos se encuentran entre los de peor índice de desarrollo humano—, se habla en los últimos años de un despertar económico. La mejoría del clima político y los marcos institucionales, así como la aplicación de programas económicos legitima hablar, con prudencia, de crecimiento.

El despertar económico del continente

Desde el año 2000, según el Banco Mundial, los países de África subsahariana han crecido en tasas similares a la media mundial. Entre las economías que más rápido lo han hecho destacan las de Mauritania (19,8%), Angola (17,6%), Sudán (9,6%), Mozambique (7,9%) y Malawi (7,8%). En 2011, el Banco Africano de Desarrollo detectó un aumento en el poder adquisitivo medio en el continente —de 1.370 a 6.800 euros al año, dato enfrentado con un promedio de gasto de entre 2 y 19 dólares al día—, y lo explicó en función “del aumento sostenido de los precios de las materias primas, el acceso masivo a la información —en especial a través de los teléfonos móviles—, el avance más o menos generalizado hacia la democracia, con gobiernos que empiezan a responder a las necesidades de sus ciudadanos, y las vastas migraciones del campo a la ciudad”.

Por supuesto que el proceso apenas está en marcha —y ha sido seriamente dañado por la pandemia de Covid19— y pendiente del verdadero cambio en las relaciones laborales y sociales. Para pasar de una prosperidad generalizada y no de casos nacionales de relativa prosperidad económica, son urgentes las mejoras de las condiciones de vida en general. Y esto pasa, necesaria y urgentemente, por erradicar las Enfermedades Tropicales Desatendidas.

El desarrollo en África Subsahariana: Luchar contra las ETD y reforzar sistemas de salud débiles

Abordar las desigualdades en el campo de las ETD, contribuirá al fomento de perspectivas de vida más equitativas. Según la OMS incluir indicadores de equidad en los sistemas de monitoreo y vigilancia de las ETD garantiza que las intervenciones lleguen a quienes más las necesitan.

A día de hoy es difícil estimar el coste que supone para el desarrollo las vidas perdidas a causa de las ETD. No obstante, un interesante estudio reportó que el valor estimado de las vidas humanas perdidas en 2015 debido a las ETD fue equivalente al 0,1% del PIB acumulado de los 53 países de África continental.

Según observaciones de la investigadora Juliette Bigot, los sistemas de salud africanos están debilitados porque:

  • Los gastos nacionales en materia de salud suelen ser insuficientes debido a las políticas de ajuste estructural, al peso de la devolución de la deuda y al empeoramiento de la relación de intercambio.
  • Los recursos económicos suelen malgastarse y existe gran ineficacia por las malas políticas.
  • La gestión es, a menudo, mediocre y las reformas institucionales inoperantes.

Ante esto, y concretando el abordaje en la lucha contra las ETD, el esfuerzo y la inversión destinada al control de las ETD vendrá determinada, en gran medida, por el valor de la morbilidad, por la disponibilidad de medicamentos donados efectivos, por argumentos de derechos humanos y por la necesidad de alcanzar la meta 3.3 del ODS3, que exhorta a poner fin a las ETD en 2030. 

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Mikel Edeso
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